Portovelo, Ecuador · El mundo · El ser que siempre estuvo ahí
Nací viviendo más
de lo que podía explicar.
Tardé años en entender
lo que ya era por dentro.
Esta es la historia de una vida que corrió en dos planos al mismo tiempo — y de cómo esos dos planos finalmente se encontraron.
Hola, alma amiga. Gracias por tomarte un momento para conocerme un poco más en estas líneas.
Nací en un pequeño pueblo llamado Portovelo, en Ecuador, aunque me siento más hija de la Madre Tierra: este planeta es mi hogar. Soy del mundo, y de algo más grande que cualquier lugar.
Fue en 1980, en un pueblo minero rodeado de ríos y montañas. Desde niña supe que había más de lo que mis ojos veían despierta, aunque todavía no tenía palabras para nombrarlo. Solo tenía la experiencia.
Crecí, estudié, construí una carrera internacional. Lideré equipos en 22 países y tomé decisiones que movían mercados. Por fuera era directora en las mayores compañías de electrónica del mundo y CEO de mi propia empresa. Por dentro tenía una certeza: que aquello que me enseñaron a construir para ser "exitosa" no estaba alineado con mi verdadero universo, el que existe y vive dentro de mí.
Siempre usé herramientas que mi alma me guiaba a aprender, una tecnología interior que nadie en mi entorno corporativo sabía que existía. Con el tiempo, canalizar eso y expresarlo en un idioma entendible se volvió una habilidad: construí mi puente entre los dos mundos. Reconozco que a veces esta co-creación que llamamos realidad me atrapa. Creía que la navegaba, pero me atrapaba con lo que me gusta, no solo con el miedo. Entonces mi alma, mi voz, siempre me guiaba de vuelta y me redirigía al sendero más alineado con mi más alto bien.
Por eso no soy convencional en ninguna manera: viví mis colores desde muchas perspectivas. Y hoy sigo descubriendo, desde mi alma. Cuando yo recuerdo, mi entorno recuerda.
Una vida espiritual integrada a tu vida personal aclara la mente y te da una guía. Si te estresas, te ofrece herramientas para volver a encontrar tu camino; cuando llegan los momentos duros, te da las cualidades para transitarlos y crear un entorno sano y armónico. La consecuencia es simple: ser mejor que ayer, y manifestar la vida que tu alma vino a vivir. Eso es lo que vivo. Es lo que siempre está en movimiento. Es lo que comparto. Y eres tú quien lo integra a tu vida.
Lo que construí en el mundo exterior.
Dos vidas en una — y las dos son completamente reales.
Los chakras y gates de la Tierra.
La Tierra tiene su propio sistema energético — chakras y gates distribuidos en puntos sagrados alrededor del planeta. Viajar a ellos no es turismo. Es sintonización. Cada lugar activa capas que no pueden activarse de otra manera.
Desde que tengo memoria, experimenté salir de mi cuerpo mientras dormía. ¿Pero qué era yo entonces? ¿No soy solo mi cuerpo físico?
Lo que la ciencia llama experiencias astrales, yo las tuve desde niña. No sabía ese nombre. Solo sabía que salía, y que afuera había un mundo lleno de seres increíbles: la naturaleza viva, mágica, habitada.
Jugaba con esos seres. Era guiada y protegida por ellos. Y en ese espacio conocí al ser que estaba en todo. Ese ser me enseñaba quién era yo, y quién era él. No había diferencia entre ese ser y yo.
Al vivir esas experiencias desde tan temprano, algo se volvió completamente claro: la muerte no existe. Es solo un cambio a otra frecuencia. Somos eternos. (En mi blog encuentras más sobre este tema.)
También puedes salir y usar la mente para perseguir ilusiones nacidas del miedo y el control, y quedar atrapado en los juegos de esta realidad, en todo lo que no está alineado contigo.
Con el tiempo aprendí que el cuerpo astral no es solo un vehículo de los sueños: es un vehículo multidimensional. Puede moverse entre dimensiones hasta la quinta. Más allá de ahí, otro cuerpo se activa. Todo eso lo entendí más tarde. De niña, solo sabía que era real.
desde el corazón.
Ahí también vivo yo."
Un sacerdote gnóstico en las montañas de Ecuador me preguntó algo que lo cambió todo.
En las montañas de Ecuador vivía un sacerdote gnóstico. Mi esposo y yo — junto a otros amigos — compartimos con él muchas prácticas y enseñanzas. En ese sector operaban visitantes del espacio en sus naves. Era un lugar de contacto genuino.
Un día, durante una regresión, recordé una vida en un planeta llamado Malek. Al principio me resistía: en español, el nombre sonaba a "mal." Pero lo que emergió fue algo muy diferente.
Yo era guardiana del conocimiento en ese planeta. El planeta fue destruido en su totalidad — muchas vidas se perdieron. Debía salir para conservar ese conocimiento, pero mi integridad me decía: este conocimiento podría llevar al mismo destino que destruyó al planeta. Había mucho dolor en ese recuerdo.
Lo que no sabía entonces es que mi traje espacial de esa vida había quedado impreso en mi cuerpo energético. Quien me veía en el plano etérico, podía ver el casco. Ese casco bloqueaba mi desarrollo en esta vida — me daba una energía masculina extra, y yo tenía un apego enorme a él sin entender por qué.
Al día siguiente en el desayuno, el sacerdote llegó con un libro. Me dijo: "Esta escritora relata la misma historia de tu regresión. Ella estuvo en ese mismo planeta. Y está viva."
Mi amiga, que viajaba conmigo, lo confirmó: "Sí la he leído. Está muy avanzada — tiene todos sus sentidos desarrollados."
Ese libro era de Amorah Quan Yin. Así entré al conocimiento del FSP.
Gran Buda · Nara, Japón
Cuando perdí a mi ser amado, el universo conspiró de formas mágicas para llevarme a Monte Shasta, California — donde encontré las herramientas que me ayudaron a sanar, a entender mi proceso, y a prepararme para todo lo que vendría después. Las mismas herramientas que hasta hoy me sostienen.
La historia de esa sincronía es asombrosa. Al recordarla, me siento tan agradecida que no tengo palabras. Esa es la historia completa del libro.
Solo diré esto: siempre hay que confiar en el alma. Ahí reside Dios.
California fue donde recibí la formación completa del Dolphin Star Temple. Donde me certifiqué como Ministra. Donde todo lo que había sabido de niña, todo lo que había practicado en las montañas de Ecuador, todo lo que había usado en silencio durante veinte años de carrera corporativa — finalmente tuvo un sistema, un nombre, y un propósito claro.
Mount Shasta, California · Dolphin Star Temple
Una vida espiritual no te aleja de vivir. Te ayuda a vivir más.
Durante años lideré regiones y tomé decisiones de nivel C mientras sostenía mis prácticas energéticas. Nadie lo sabía, y no hacía falta que lo supieran. Porque la práctica más avanzada no está en la disrupción de un retiro, ni en el aislamiento de la montaña, ni en las plantas sagradas, ni siquiera solo en la meditación trascendental: está en la vida diaria. En la coherencia de nuestra consciencia.
¿Qué hacemos en medio de la dificultad? ¿Escuchamos la intuición y nos dejamos guiar, o callamos el corazón, gritamos para ser escuchados y lo dejamos en pedazos de silencio? El verdadero trabajo es convertir la meditación pasiva en una presencia permanentemente activa: observar nuestros propios pensamientos desde el Ser. ¿Es posible? Sí. Las partes heridas e inconscientes dejan de reaccionar y se alinean, se vuelven conscientes, porque por fin las escuchaste.
Las herramientas que comparto no son para retirarte del mundo. Son para estar en el mundo con más claridad, más presencia y más capacidad de manifestar lo que tu alma vino a crear.
Lo que te aleja de vivir no es la espiritualidad: es la desconexión. De tu cuerpo, de tus emociones, de tu alma. El FSP, las sesiones, el journal: todo apunta a lo mismo, a reconectar con quien realmente eres.
¿Y cuál es la consecuencia de este despertar? Que te alineas con lo que de verdad quieres. ¿Lo sabes hoy? ¿O sabes al menos lo que no quieres? Porque es más fácil que la mente te cuente lo más seguro que abrir el corazón y escuchar lo que te hace expandir. Al miedo de sentir el dolor, la mente te lo va a evitar a toda costa. Ese es su trabajo, y lo hace muy bien: no te deja pasar, a menos que, desde el coraje de tu alma, atravieses esas capas y escojas tu libertad. Y a veces eso implica alejar lo que no se alinea, para que llegue lo que sí resuena contigo.
Desde ese lugar, la vida no se ve igual. Las decisiones no se toman igual. Lo que construyes no se construye igual.
Trabajo con personas que tienen todo funcionando por fuera, y algo sin nombre por dentro. Personas que llevan años en terapia o coaching y siguen sintiéndose estancadas. Cuya mente no descansa, aunque quieran. Que repiten patrones sin entender por qué, aunque los ven con claridad. También con starseeds que sienten el llamado: ya lideran negocios y grandes compañías, y saben que vinieron a expandir todo lo que tocan. El trabajo simultáneo en los cinco cuerpos (mental, emocional, físico, espiritual y el de los sueños lúcidos) va a la raíz real, no a los síntomas.
Todo lo que viví, lo convertí en herramientas.
Hay una entrada para cada momento del camino. No tienes que estar lista para todo — solo para el siguiente paso.
Si algo de esto resuena,
es porque algo en ti ya lo sabe.
El primer paso puede ser una sesión, el journal, o simplemente escribirme.